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domingo, 21 de septiembre de 2014

Soy un friki: soy treky.





Soy treky lo confieso, me gustaría haber tenido la orejas de punta y ser un montón inteligente, pero no, mi único signo de distinción es que soy calvo, y mucho, pero me da igual, estoy acostumbrado a mi despejado look: son ya muchos años. ¡Joder! Ya me estoy enrollando.


El universo Star Trek es fascinante como dirían mis admirados Sr. Spock y subcomandante T’pol. Claramente es un universo seudosocialista. Por supuesto teórico. Solo es real en las pelis de Hollywood, que nadie se asuste. No existen las guerras en el planeta Tierra, solo las que se libran contra los malos interestelares, a bordo de sus asépticas naves espaciales. El hambre y la enfermedad, fueron erradicados varias generaciones antes, cuándo los humanos se abrieron a nuevas culturas con ánimo de entender, comprender y respetar. La cultura, pública por supuesto, llega a toda la sociedad sin importar los costes o la clase social del estudiante (no hay clases sociales). No hay millonarios, multimillonarios o semimillonarios; tampoco hay pobres de algún tipo. No hay multinacionales que globalicen la economía a costa de la dignidad de las personas. Como dijo alguien en una canción: «la dignidad no da dividendos». No te clasifican por la riqueza que tienes: tanto tienes tanto vales. No importa si barres la calle o eres el capitán de una nave estelar. No importa si vienes del otro lado del mar. No importa si vienes de otro país (no existen), pero tampoco importa si vienes de otro planeta. Todo el planeta está globalizado, pero no importa, porque la gente trabaja para realizarse a sí mismos, con espíritu de servicio a la sociedad, aunque pueda sonar sorprendente. No existe el dinero o la riqueza cómo la conocemos hoy, y por lo tanto no hay corrupción.

Y algo muy importante, no importa si tu piel es negra, amarilla o blanca. Solo existe una única raza: la raza humana.




Sé que soy un soñador, pero que bonito seria que se hiciera realidad el «mundo Star Trek». ¡Seria la hostia!


Por el momento, me conformaré con seguir coleccionando las pelis, las series de TV, y visualizarlas periódicamente. Por el momento, no me ha dado por disfrazarme de vulcano, klingon o ferengi, aunque estos últimos, además de orejones, son tan calvos cómo yo.





Calvito.

sábado, 20 de septiembre de 2014

La canción de Aengus el errante.





Aengus el errante.Se hace referencia a este poema en el episodio 18 (Planeta rebelde) de la primera temporada de la serie de televisión: Star Trek Enterprise. Un alienígena, utiliza la imagen de la muchacha pata comunicarse con el protagonista, el capitán Archer.

Salí al bosque de avellanos,
Porque tenía un incendio en mi cabeza,
Y corté y pelé una rama de avellano,
Y enganché una baya al hilo;
Y mientras volaban las polillas blancas,
Y estrellas como polillas titilaban,
Eché la baya en el arroyo
Y atrapé una pequeña trucha dorada.

Cuando la hube dejado en el suelo
Fui a encender el fuego,
Pero algo susurró en el suelo,
Y alguien me llamó por mi nombre:
Se había convertido en una muchacha de tenue brillo
Con flores de manzano en su cabello
Que me llamó por mi nombre y corrió
Y se desvaneció entre el aire que aclaraba.

Aunque ya estoy viejo de vagar
Por tierras bajas y tierras montañosas,
Descubriré dónde se ha ido,
Y besaré sus labios y tomaré sus manos;
Y caminaré por la larga yerba de colores,
Y cogeré hasta el fin de los tiempos
Las plateadas manzanas de la luna,
Las doradas manzanas del sol.

William Butler Yeats