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viernes, 29 de abril de 2016

Lo que no se está leyendo en los mayores rotativos españoles sobre lo que pasa en las primarias de EEUU


Articulo de Vicenç Navarro para Publico.es

Vicenç Navarro
Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy en la The Johns Hopkins University

La cobertura de la realidad estadounidense por parte de la prensa escrita se realiza, por lo general, a través de corresponsales que se limitan a traducir al castellano lo que dicen la mayoría de los grandes rotativos de EEUU, lo cual puede llevar a conclusiones que son cuestionables. Un ejemplo de ello es la lectura de las últimas elecciones primarias en el Estado de Nueva York, ganadas por el Sr. Trump en el Partido Republicano y por la Sra. Clinton en el Partido Demócrata, victorias que parecen haber colocado a ambos candidatos en posición de convertirse en los aspirantes de cada uno de los partidos para competir por la Presidencia de EEUU.
A primera vista, los datos parecerían confirmar que esta lectura no es del todo desacertada. En el día de hoy, Trump parece que terminará teniendo suficientes delegados para ser nombrado candidato republicano para competir con el candidato o candidata del Partido Demócrata para tal cargo.
Y, según los medios, es la Sra. Clinton la que más probablemente será la candidata. Y por los números de delegados así lo parecería. La Sra. Clinton tenía, después de las elecciones que tuvieron lugar en EEUU el día que se realizaron en Nueva York, 1.429 delegados elegidos en las primarias, a los cuales había que sumar 469 súperdelegados que tienen derecho a participar en la votación por el cargo que tienen, sean congresistas o senadores, u otros cargos electos del Partido Demócrata, sumando así 1.883 delegados, un número ya relativamente cercano para alcanzar los 2.383 necesarios para conseguir la mayoría. El Sr. Bernie Sanders tenía 1.149 delegados y tenía el apoyo de solo 31 súperdelegados, ganando un total de 1.180. La diferencia es notable y parecería que el Sr. Sanders no tiene muchas probabilidades de ser el candidato del Partido Demócrata.
Lo que no se conoce tanto en España
Ahora bien, hay varios datos que deberían conocerse y que no se han publicado en España. Uno de ellos es que la mayor causa de la diferencia de delegados fue el inicio de la campaña en los Estados del sur, los más conservadores en aquel país. En aquellos Estados, el aparato del Partido Demócrata jugó un papel clave en la movilización del electorado de este partido, canalizando el voto a través de las asociaciones de afroamericanos y latinos, que eran, en la práctica, ramas del aparato del Partido Demócrata, aparato que estaba claramente a favor de la Sra. Clinton, ansiosos y temerosos del Sr. Sanders y su socialismo. De ahí el énfasis de la candidata Clinton en acentuar las discriminaciones por raza y grupo étnico, así como por género, que existen en EEUU, y su necesidad de corregirlas para facilitar una mayor integración de los afroamericanos, de los latinos y de las mujeres en el sistema económico y político estadounidense. La estrategia de la Sra. Clinton es facilitar la integración de los grupos discriminados –negros, latinos y mujeres- en la estructura de poder estadounidense. De ahí que la mayoría de aquellas asociaciones –lideradas por personas negras, latinas y mujeres de clase media alta– apoyaran a la Sra. Clinton.
El Sr. Sanders, por el contrario, enfatizó los temas transversales, mostrando sentido e identificación de clase social, pues su intención no es conseguir su integración en el sistema, sino el cambio de este. El Sr. Sanders cuestiona la estructura de poder, y por lo tanto, el sistema económico y político estadounidense basado en el maridaje y complicidad entre el poder financiero y económico, por un lado, y el poder político y mediático, por el otro. La estrategia de los movimientos civiles en defensa de los negros y de los movimientos feministas había conseguido que variara la composición de las estructuras de poder, incluyendo a las minorías negras, latinas y las mujeres, sin que el nivel de vida de la mayoría de negros, latinos y mujeres hubiera aumentado. En realidad, el Presidente Clinton, esposo de la candidata Clinton, había facilitado la integración de negros, latinos y mujeres en su Administración, a la vez que aprobó leyes de claro sentido clasista (es decir, que beneficiaron al mundo empresarial) que causaron el crecimiento de la pobreza en EEUU, también entre los negros, los latinos y las mujeres. El Presidente Obama, el primer presidente afroamericano, no ha mejorado el estándar de vida de la clase trabajadora afroamericana, la clase mayoritaria dentro de la población negra. Es una de las diferencias clave entre la candidata Clinton y el candidato Sanders. La Sra. Clinton enfatiza las políticas de identidad, de raza, de grupo cultural y étnico y de mujer, y el Sr.  Sanders enfatiza las de clase social.
El socialismo de Sanders.
Para Sanders el mayor problema de la democracia estadounidense es la instrumentalización del poder político por parte del poder financiero y económico, haciendo una llamada explícitamente a la Revolución Política del pueblo estadounidense frente a la minoría financiera y económica, que él llama la “billionaire class” (la clase de billonarios) que controla la vida política, económica y mediática del país. Su concepto de socialismo no es el de la nacionalización de los medios de producción, sino el de la democratización del sistema político, rompiendo el maridaje entre el poder financiero y económico y el poder político. Su llamada a la movilización de clase (redefiniendo la clase trabajadora como la mayoría de la población que trabaja, a la cual Sanders define como “las clases medias y las familias trabajadoras”) ha sido sorprendentemente exitosa. Ha movilizado sobre todo a la gente joven y a la clase trabajadora en EEUU. De ahí que fuera en las primarias que tuvieron lugar en los Estados más industrializados y más urbanos cuando su estrategia de clase fue más efectiva, ganando en muchos de estos Estados, venciendo además con grandes mayorías. Y es en estos Estados donde el aparato del Partido Demócrata ha tenido menor capacidad de movilización. Y ahí, en estos Estados, la Sra. Clinton tiene una imagen de ser un miembro prominente del establishment, algo que le daña. Ha recibido casi tres millones de dólares por dar 12 conferencias en los bancos de Wall Street, eje del capital financiero, que ha pagado gran parte de sus campañas. Así, la Sra. Clinton es especialmente vulnerable, pues se la ve como una figura del establishment en un momento en el que la población tiene un claro rechazo hacia el mismo, el cual es visto como controlador del Partido Demócrata. Ello explica la gran pérdida de personas pertenecientes al Partido Demócrata, cantidad que ha pasado de representar el 38% de la población adulta en 1988, al 29% en 2014. El Partido Republicano ha tenido una pérdida semejante de miembros, pasando de un 33% a un 26% en el mismo periodo, mientras que los independientes han subido, de un 31% en 1988 a un 42% en 2014. Es entre los independientes donde Sanders está consiguiendo más apoyo.
Los problemas de Hillary Clinton
Hillary Clinton, persona percibida claramente como miembro del establishment, tiene un elevado porcentaje de voto negativo (uno de los más altos, el 52%). Si se suman, pues, estas dos variables: una el bajo porcentaje de personas que se consideran demócratas, y dos el elevado grado de opinión desfavorable de Clinton entre la población, la candidatura de Clinton tiene un grave problema. En realidad, todas las encuestas muestran que Sanders podría derrotar a Trump con porcentajes mayores que Clinton, porcentajes que son incluso mayores entre los jóvenes, por debajo de los 35 años, y entre la clase trabajadora. En realidad, lo que está sucediendo en esta campaña es el resurgir de la clase trabajadora estadounidense como sujeto político. El gran rechazo por parte de tal clase hacia las estructuras políticas a las cuales se consideran como responsables del gran deterioro económico, es uno de los datos de mayor interés en EEUU, y que apenas ha aparecido en España.
Tal movilización es lo que explica el otro inesperado éxito, el del candidato Trump, cuyo apoyo procede en su mayoría de la clase trabajadora, predominantemente blanca. Y aun cuando, como he indicado en otros artículos, Trump es la versión Le Pen, la versión fascista en EEUU, sería injusto definir a sus seguidores como tales. Son obreros que rechazan profundamente el establishment político-mediático, hecho que Trump explota y capitaliza en su campaña. Un componente que atrae gran interés es que Trump, al comienzo de cada una de sus conferencias, ridiculiza el análisis político que han hecho los gurús mediáticos el día anterior en sus informativos.
El futuro incierto en el plano político en EEUU: el resurgimiento de la clase trabajadora como agente político
El bipartidismo está también en crisis profunda en EEUU. El descenso de la población que se identifica con ambos partidos es muy marcado. Y es probable que este descenso continúe. Y, mientras, el porcentaje de la población que se define como independiente (es decir, ni demócrata ni republicana) está aumentando de una manera muy notable. Durante las primarias en el Partido Demócrata votan solo los miembros del Partido Demócrata en algunos Estados, pero en otros pueden hacerlo también los independientes. Y es en estos Estados donde, por regla general, Sanders  (que tiene su mayor apoyo entre los independientes) gana. De ahí que en los primeros Estados (en los que solo votan los demócratas, como en el Estado de Nueva York) consigue peores resultados. Pero no así cuando los independientes pueden votar. De ahí que en las encuestas para predecir el resultado de las elecciones generales, el candidato Sanders consiga unos porcentajes de voto sobre Trump mayores que los que consigue la Sra. Clinton.
Si la elección fuera Donald Trump versus Hillary Clinton, el resultado sería más incierto, pues Trump presentaría su candidatura intentando capitalizar sobre él el profundo sentimiento antiestablishment que aparece en aquel país frente a una figura que representa claramente a este establishment. Y aun cuando sería predecible que la mayoría de personas que han apoyado al candidato Sanders durante las elecciones primarias votaran a la Sra. Clinton, es también probable que un porcentaje elevado se abstuviera. No se puede subestimar el rechazo de la juventud (la mayoría de personas por debajo de 35 años simpatiza con Sanders) y de la clase trabajadora hacia el establishment. La percepción de que los dos partidos mayoritarios están instrumentalizados por intereses financieros y económicos está muy generalizada en EEUU, sobre todo entre las clases populares. Y no son insensibles a las llamadas a la necesidad de una revolución política que hace el candidato socialista. Desde la decisión de la Corte Suprema de EEUU en el año 2012 (“Citizen United Versus Federal Election Commission”), la cantidad y origen del dinero que pueden recibir los candidatos es ilimitada, con lo cual el 40% de los fondos que recogen los políticos (en terminología actual, la casta política) procede del 0,01% de la población.
Mientras, el promedio de los ingresos familiares, ajustado por la inflación, es hoy más bajo que en el año 2008. Y aun cuando el desempleo ha descendido bajo la Administración Obama, el porcentaje de la población adulta que trabaja ha disminuido. De ahí que el futuro sea hoy muy incierto en aquel país. No es fácil hacer predicciones, pues lo que caracteriza a la vida política de Estados Unidos es su gran rechazo hacia el establishment financiero, económico, político y mediático del país. Y ahí está la cuestión, que los grandes medios de información y persuasión españoles apenas citan.

 http://blogs.publico.es/vicenc-navarro/2016/04/29/lo-que-no-se-esta-leyendo-en-los-mayores-rotativos-espanoles-sobre-lo-que-pasa-en-las-primarias-de-eeuu/

viernes, 8 de abril de 2016

Coslada muestra su oferta en FITUR: turismo medioambiental.



He leído con estupor en un novedoso periódico de Coslada, Coslada Actualidad, que el Ayuntamiento de Coslada ha participado en la última edición de FITUR, formando parte del espacio de la Comunidad de Madrid. Según leo, lo hace porque: “la presencia de Coslada en una Feria de la importancia de FITUR supone un espaldarazo a los esfuerzos que, desde el Ayuntamiento, se están poniendo para dar a conocer nuestro municipio y la oferta turística que ofrecemos”. Llegado a este punto, el estupor, cómo ya he dicho, me invade. Aun así, continuo con la lectura y al llegar a la última parte mi estupor se desborda. Viveros ha asegurado: “me causa gran satisfacción ver cómo nuestra ciudad es reconocida cómo un destino turístico regional gracias a la oferta en turismo medioambiental, gastronomico o cultural”.
En primer lugar, no voy a entrar en los gastos que haya podido generar nuestra presencia en FITUR, incluidas las fotos que Viveros se ha sacado allí, porque seguramente seria meternos en un mar proceloso, oscuro y siniestro. Tampoco voy a criticar la oferta cultural, aunque las excavadoras hayan destrozado completamente un yacimiento arqueológico mientras hacían ese enorme hoyo que, por el momento, es el proyecto Corte Inglés mientras el Ayuntamiento miraba hacia otro lado. Y que podría decir del archifamoso postre cosladeño, del que no hay nada que decir. Solo espero que la oferta turístico-gastronomica sea algo más amplia que un postre o la feria de la tapa o la cuchara.
Igual estoy equivocado: si es así pido humildemente disculpas. Pero creo que no.
Lo que me ha empujado a escribir ha sido lo de “turismo medioambiental”, y me hago un par preguntas: ¿qué turismo es ese?, ¿qué oferta medioambiental puede ofrecer?
Coslada es la ciudad más densamente poblada de la Comunidad de Madrid: 86.919 habitantes en 12,01 km2. Eso nos da una densidad de población de 7.237h/km2. Superamos a Madrid en casi 2.000, a Torrejón de Ardoz en 3.400 y a San Fernando de Henares en 6.000. ¡fantástico! Además, no solo es la ciudad más densamente poblada de la Comunidad de Madrid, también es  la décima nacional.
Tenemos poco terreno libre: casi todo está edificado. Aun así, seguimos construyendo cómo Dios manda, que hay mucho dinerito de por medio. Un ejemplo claro es el barrio del Jarama, en los alrededores del Hospital del Henares, y próximamente La Barrancosa.
Es cierto que hemos reforestado de pinitos la zona de la Mama Juanita, pero por ejemplo el parque del Humedal, ha sufrido ya varios intentos de hacer pasar carreteras por medio. El proyecto que hay para conectar la M-45 con la carretera de Vicálvaro se come un buen trozo de la parte baja del parque, la de inundación, que cómo ya no se inunda deben pensar que no pasa nada. Con la misma carretera, fuera del parque, se cargan el pinar que hay detrás de los campos de futbol de la calle Puerto de Bilbao.
De los dos arroyos que alimentaban el parque (de ahí el nombre) y que alimentaban la zona de inundación (la que se quieren cargar), uno, el que viene desde el recinto ferial está canalizado por el alcantarillado del barrio del Puerto, y el otro está cortado por la carretera de Vicálvaro y la vía del tren porque las canalizaciones están cegadas. Las corporaciones del PP primero, y supongo que del PSOE después (tanto monta, monta tanto) llevan negociando con Madrid ni se sabe para desatascar la tubería.
Tenemos un trocito de orilla del río Jarama totalmente abandonado y sucio. La última vez que se actuó allí (se trazaron los caminos, se pusieron barandillas de madera, etc.) fue con fondos de la Comunidad de Madrid.
Tenemos un grave problema de contaminación por ozono troposférico que en gran medida proviene de Madrid, pero aquí no se ha hecho nada por preparar planes de contingencia: seguramente, porque electoralmente no interesa.
Eso sí, ahora tenemos huertos ecológicos gratuitos que está muy bien, y se van a hacer otros en el B.º de la Estación (o se han hecho ya): yo animaría al alcalde Viveros a hacer más.
Efectivamente, la oferta medioambiental de Coslada es abrumadoramente atractiva, junto a las ofertas gastronomica y cultural. Cómo ya he dicho antes, es posible que las masas turísticas acudan enfervorecidas a nuestro municipio, y yo me alegraré mucho porque son ingresos que siempre vienen bien, pero me temo que no va a ser así. Una imagen clara de lo que es el turismo en Coslada es la oficina de turismo que tan pomposamente inauguró el anterior alcalde Raúl López en un lateral del Margarita Nelken: cerrada, abandonada y llena de telarañas y polvo. Actualmente en sus cristales todavía se puede ver rotulado: Oficina de Turismo.

jueves, 7 de abril de 2016

Podemos, ¿y ahora qué?



Articulo de Jorge Moruno Danzi para ctxt.es

La primera pegatina que sacó Podemos cuando no era más que una hipótesis a desarrollar decía aquello de “Hacemos lo que Podemos”. Más allá del juego de palabras lo que transmitía era un espíritu radicalmente distinto a lo que se había probado hasta ese momento en el terreno político-electoral: nos definimos por lo que hacemos en lugar de por lo que somos. Ser es hacer. Por contra, reivindicarse por lo que se “es” en detrimento de lo que se “hace” se revelaba inversamente proporcional a la capacidad política de hacer posible aquello que se dice que se “es”. La apelación a una esencia cuyo origen nunca es fechable en el calendario sobre la que justificar lo que se hace era, paradójicamente, puro idealismo. Siempre supimos que construir una identidad política nueva, popular, abierta y democrática era mucho más revolucionario que refundar por enésima vez la izquierda. De hecho, lo conservador era seguir haciendo lo mismo: confiar en una acumulación progresiva de la izquierda ante la dureza de la crisis significaba lo mismo que esperar sentado o repetir lo mismo hasta que la fruta cayese madura del árbol.
Desde tiempo atrás, pero sobre todo desde el punto de inflexión que supuso el 15M, se mostraba un país latente que reclama democracia, dignidad y futuro, de una forma que no se podía expresar bajo las categorías y la anterior distribución de roles que beneficiaba a los mismos privilegiados de siempre. Ante la construcción del presente basado en el pasado, se propuso pensar el presente para construir otro futuro. Entendimos que las posibilidades políticas de la indignación y el cambio no pasaban por el eje izquierda-derecha con el que tan cómodos se encontraban los partidos del régimen. La democracia necesitaba de otros mimbres para expresarse. Oscar Wilde solía decir que “una idea que no sea peligrosa no merece llamarse idea”, de ahí que Podemos lanzase una apuesta que desobedecía tanto a los funcionarios del miedo y los poderes económicos, al tiempo que ponía en duda los manuales de instrucciones de la izquierda. Por eso nos hicimos una pregunta tan obvia como complicada y olvidada, que siempre debemos recordar, ¿queremos ganar? La gran virtud de Podemos ha sido la de saber captar la necesidad de un desborde popular al margen de toda fiscalización de partido, de todo control exhaustivo, de toda vigilancia oficial. Podemos surfea la ola del 15M siendo conscientes de que todos somos contingentes al deseo y a las ganas de cambio social: Podemos como frescura.
Podemos no es una piedra, Podemos debe ser dúctil como la cuchara de Matrix, capaz de adaptarse a las necesidades y las exigencias de la coyuntura, Podemos no tiene tablas de la ley grabadas en piedra. Se pensó que para el ciclo al que se enfrentaba desde mayo de 2014 hasta las pasadas elecciones generales del 20D, lo necesario era construir una maquinaria de guerra electoral, es decir, una máquina bien engrasada flexible y con reflejos para esquivar los múltiples ataques. En un escenario plagado de elecciones y construyendo al mismo tiempo una organización, a la vista del resultado electoral –que siempre podría ser mejor--, la táctica ha sido la adecuada.
Los modelos no se pueden juzgar en abstracto, no existe el mal y el bien moral en política, sino lo malo y lo bueno de la ética, de su propia ética. Cada modelo, cada diseño, responde a realidades y escenarios concretos que requieren de respuestas concretas, de lo contrario no habría política sino dogma y simplemente valdría con repetir la palabra dada independientemente de la realidad material en la que se inscribe. Sería como creer que se puede ganar un partido de fútbol corriendo en línea recta hacia la portería contraria, sin jugadas ensayadas, sin distribución de roles en el campo, sin tocar el balón, sin audacia y riesgo, sin fortuna. En este sentido hay que evitar cierta tradición premaquiavélica donde, al igual que Savonarola, se actúa como “profeta desarmado”. Empero la coyuntura y el escenario cambian y lo que hasta ahora se ha demostrado como útil para el objetivo propuesto deja de serlo. Solo un enfoque religioso tildaría este giro de pérfido, solo quien va a piñón fijo sin cambiar de plato dependiendo de si es subida o bajada critica que si antes se defendía un modelo cómo puede defenderse ahora otro. La táctica debe formar parte de una estrategia más amplia y la situación ya está cambiando, lo que nos obliga a repensar el modelo de cara a una nueva etapa. Un tiempo más tranquilo (si tal cosa puede existir) donde la forma de Podemos pase a diseminarse y enraizarse en los territorios, donde coja forma de movimiento popular o partido-movimiento, frente a la tentación de las inercias congénitas a los partidos que tienden a encerrarse en sí mismos.
También debemos ser capaces de ampliar el terreno desde donde se reconoce el ejercicio de la política, dado que el movimiento centrípeto del parlamentarismo reduce toda la política a la actividad política parlamentaria. Rehuir de la idea según la cual la política debe vivirse de puertas hacia adentro como algo meramente privado. Hay que reivindicar un Parlamento ligado a la soberanía popular, pues hoy está secuestrada por actores y lógicas económicas no elegidas, pero además de este elemento básico, hay que ensanchar las espaldas de la democracia considerando la política como la acción de la ciudadanía libre dentro de la polis, como aquello que tiene lugar en el Parlamento, por supuesto, pero no solo, pues también se enriquece nuestra democracia desde una nueva institucionalidad social que haga de contrapeso, que democratice la democracia.
Crear movimiento popular no significa politizar abusando de los elementos más ideologizados y más obscenos recitando consignas, al contrario, sobre todo se politiza en los aspectos de la vida que en un principio no parecen ser políticos. Movimiento popular implica menos carga retórica y más capacidad cotidiana de resolver problemas mundanos, ofrecer otros espacios de encuentro, otra cultura, sin pedir carnet ni juzgar por etiquetas. Movimiento popular implica hacerse carne con las preocupaciones y soluciones generando otra sociabilidad enmarcada dentro de una identidad múltiple, amplia y compartida en torno a los consensos sociales como su límite. Ahora hay que arraigar y enraizar en el territorio, bajar la velocidad, descentralizar el poder a la interna y esponjar hacia afuera para convencer a los millones que faltan; ahora el príncipe debe hacerse pueblo.